La práctica del yoga: beneficios y accesibilidad

by Teresa Dovalpage

El yoga es una práctica que cuenta con más de 5000 años de existencia. Pese a su antigüedad, tiene mucho que ofrecer a quienes vivimos en el agitado mundo de hoy. Y lo más importante, es una técnica accesible para todos los que estén interesados en ella.

“Cualquiera puede practicar yoga, no importa la edad que tenga ni el estado de su salud,” dice Monique Parker, directora del Instituto de Svastha Yoga. Parker lleva diecisiete años practicando yoga; además, co-fundó y dirige el Programa de Certificación de Profesores de Yoga en UNM. En febrero de este año fue nombrada una de las Mujeres Extraordinarias de Taos.

Clase en el Gimnasio de Questa

“Como instructores, siempre comenzamos en el punto en que se encuentra un individuo, de manera realista,” dice Parker. “Trabajamos para alcanzar una meta específica, ya sea mejorar la fuerza o la postura, reducir la escoliosis, aumentar la amplitud de movimiento o la flexibilidad, o reducir la presión arterial en lugar de tratar de lograr una forma ideal, como las poses avanzadas.”

Para Parker, las posturas perfectas no son la meta. Lo más importante es obtener algunos de los muchos beneficios que el yoga ofrece. Entre ellos están el aumento de la eficiencia cardiovascular, la calma del sistema nervioso gracias a la reducción del estrés y la ansiedad, el incremento de la eficiencia respiratoria, la normalización de las funciones gastrointestinales, la paz mental, la reducción de los dolores crónicos y el acrecentamiento de los niveles de energía.

Consejos de Monique para las personas que nunca han practicado yoga:

• No tengas miedo de intentarlo.

• Busca un instructor calificado que trabaje con principiantes, que entienda la mecánica de la respiración y que sepa adaptar las poses y hacer modificaciones individuales para que incluso alguien que tenga malestares o problemas específicos pueda experimentar los beneficios del yoga.

• Las sesiones personales son increíblemente valiosas. Piensa en el yoga como una forma de fisioterapia. Una sesión privada permite al instructor concentrarse en tu cuerpo y en las metas que te gustaría alcanzar.

• A medida que envejecemos todos tenemos que mejorar nuestro equilibrio y desarrollar la fuerza en nuestro núcleo central. No siempre tienes que practicar poses invertidas ni otras posturas complicadas para obtener resultados fenomenales.

Parker se refiere a una de sus estudiantes, una mujer de 80 años que llegó a una clase de yoga restaurativo que ella enseñaba en el Gimnasio de Questa ¡con un tanque de oxígeno! Parker hizo algunas adaptaciones para esta señora, que resultó ser una de las estudiantes más dedicadas que ha tenido. En un período de cuatro meses, la alumna mejoró notablemente su fuerza, flexibilidad y capacidad respiratoria.

“Fue realmente inspirador,” dice Parker. “Otras dos mujeres, una de sesenta años y otra de setenta, también asistían con puntualidad a las clases semanales. Una no podía sentarse sobre los talones, pero con práctica y paciencia, en seis meses, se le estiraron los tobillos y las piernas hasta el punto que logró hacerlo apoyándose en una almohada. ¡Para ella fue una gran hazaña!”

La otra estudiante había tenido dolores insoportables en las caderas y los glúteos por haber trabajado treinta años como transcriptora médica. “Después de diez meses de yoga tiene menos dolor y hace poses que sólo se había atrevido a soñar antes,” explica Parker. “Ha ganado en fuerza y flexibilidad. Su postura y movilidad también han mejorado significativamente.”

En cuando a su propia experiencia, el yoga, dice Parker, le salvó la vida. Ella trabajaba de diez a doce horas al día en Silicon Valley, y en un momento dado viajaba una vez al mes por asuntos de negocios.

“Tenía dolor de espalda constante por el uso de la computadora, el transporte de equipaje y del equipo de grabaciones de vídeo, ¡y el uso de tacones altos!” comenta. “También tenía problemas digestivos, escoliosis, una hernia recurrente y el estrés de mi carrera.”

Por otra parte, Parker padecía episodios de depresión, insomnio y estrés postraumático, consecuencias del abuso doméstico que sufriera en la infancia. El yoga la ayudó a mejorar la postura, la digestión y la fortaleza en general.

“Además, me dio coraje para intentar cosas nuevas y correr ciertos riesgos en la vida que no hubiera corrido sin ayuda del yoga, como dejar mi carrera y todo lo que había construido para realizar mi sueño de mudarme al suroeste,” dice. “Lo más importante fue que me ayudó psicológicamente. La respiración estilo yoga y la meditación me han fortalecido la espina dorsal emocional y me han dado confianza en mí misma para enfrentar los desafíos de la vida con más aplomo. Me siento apoyada por una fuerza divina, a la que muchos llaman Dios, que me sostiene en los momentos difíciles y me permite ser un apoyo para los demás.”

Published in The Taos News June 2012